Se trata de un proyecto relativamente reciente dentro de la evolución de la bodega, orientado a expandirse más allá del vino hacia bebidas espirituosas de alta gama. La marca John C. Spirits está inspirada en el legado de John C. Malinski, antepasado de la familia fundadora. El proyecto combina herencia europea (especialmente polaca, ligada al vodka) con identidad argentina.