Chakana nace en 2002 en Agrelo, Mendoza, con una convicción clara: el vino empieza en la tierra, y la tierra devuelve lo que recibe.
Con el tiempo profundizó su camino hacia una viticultura orgánica y biodinámica, trabajando hoy todas sus fincas propias bajo principios de agricultura regenerativa. Nuna, en Agrelo (Luján de Cuyo), y Ayni y Kuyay, en Paraje Altamira (Valle de Uco), se cultivan con foco en el cuidado del suelo y el respeto por los ciclos naturales. Es la forma en que la bodega entiende su trabajo.
Para Chakana todo comienza en el suelo. Su biología, su estructura y su equilibrio permiten que la vid exprese el carácter de cada lugar. La calidad se define en el viñedo y se acompaña en la bodega.
En elaboración se mantiene esa coherencia: fermentaciones con levaduras indígenas, concreto como material central y madera utilizada con criterio, para acompañar sin desplazar la identidad del vino. La intervención es medida y precisa.
Una idea orienta cada decisión: la fruta es el punto de partida. Lo que no viene en la uva, no se agrega.
El equipo técnico está integrado por el Ing. Agrónomo Facundo Bonamaizon en el manejo de los viñedos, y los enólogos Leonardo Devia y Luciana Soler en la elaboración. Su trabajo conjunto asegura continuidad entre agricultura y vinificación, sosteniendo una visión compartida desde el suelo hasta la botella.
Chakana busca la mejor calidad y definición en sus vinos, que reflejan montaña, altitud y textura de suelo, con profundidad y equilibrio.